HISTORIAS DEPORTIVAS
1 de noviembre de 2026
El sueño oriental de Don Pedro Enrique Gómez: la historia del pionero que llevó el Kung Fu a Chimbas y dejó un legado internacional
En los años 70, impulsado por las películas de Bruce Lee y las revistas de la época, Pedro Enrique Gómez inició una búsqueda incansable que terminó en la fundación del primer instituto marcial del departamento. Hoy, su legado vive en la memoria y en el corazón sanjuanino.
En la década del 70, las artes marciales en San Juan eran un mundo casi inexplorado. No existía la inmediatez del internet ni la abundancia de academias que vemos hoy. Sin embargo, a Pedro Enrique Gómez le bastaron unas pocas revistas y las míticas películas de Bruce Lee para enamorarse perdidamente de las disciplinas de origen chino.
Buscando su camino, Pedro comenzó practicando Judo. Más tarde, en 1974, dio un paso clave al sumarse a las clases de Karate con el célebre sensei Armando Roque Carrizo. Pero en su cabeza y en su corazón la meta seguía siendo una sola: aprender Kung Fu.
Las cosas del destino hicieron lo suyo en las charlas de vestuario. Allí entabló amistad con Carlos Ruiz Morales, un joven de apenas 18 años que compartía su misma pasión y le trajo un dato revelador: en San Juan había un profesor de apellido Wuelss que dictaba esa disciplina. Carlos comenzó a entrenar con él y, con el paso del tiempo y ya con el grado de instructor, decidió llevar sus conocimientos a Chimbas.
Casualmente o por esas vueltas predestinadas de la vida, Pedro vivía en el departamento. Carlos no dudó en contactarlo y juntos pusieron manos a la obra: alquilaron un salón en calle Mendoza, a pocas cuadras de la plaza departamental, y fundaron el Instituto de Artes Marciales "Taiwán", el primero en la historia de Chimbas, inmortalizado por su recordado uniforme celeste.
Pedro no solo entrenó con el alma, sino que contagió esa pasión en su propia casa, sumando a la práctica a sus hijos: Pedro, Juan, Joel, Maria y Diego Tras años de arduo entrenamiento, sudor y competencias, la familia Gómez dio un salto fundamental en 1993 al fundar la escuela de Kung Fu Shaolin Tao.
En el año 2002, Pedro Enrique Gómez partió físicamente, pero su semilla ya estaba profundamente sembrada. En su honor y como homenaje eterno a su memoria, sus hijos rebautizaron la Escuela y la llamaron Escuela de Kung Fu "Pedro Enrique Gómez".
Hoy, el nombre de Don Pedro Gómez es sinónimo de respeto en el deporte marcial sanjuanino. Aquel sueño que empezó mirando una pantalla de cine se transformó en una marca imborrable, reconocida a nivel nacional e internacional gracias a los innumerables logros conquistados por sus hijos y discípulos. Una historia chimbera de perseverancia, familia y un amor incondicional por el deporte.