POLITICA
7 de octubre de 2026
Dólar a $1.540, pobreza en 32,3% y recesión: por qué la baja de la inflación no alivia el bolsillo en Argentina
El estancamiento de los salarios, el encarecimiento de la canasta básica y la caída de la actividad económica explican por qué la desaceleración del IPC no se traduce en bienestar social.
Aunque la inflación mensual se distanció de los picos de dos dígitos registrado en períodos anteriores, el clima de vulnerabilidad económica en las familias argentinas se profundizó. El informe económico correspondiente a este miércoles 7 de octubre expone cómo la convergencia entre la caída de los ingresos reales, la baja de la actividad productiva y la suba de la canasta básica sostiene niveles críticos de endeudamiento y pobreza.
Mercado cambiario y proyecciones de inflación
En la rueda financiera de este miércoles 7 de octubre, la cotización del dólar en las pizarras del Banco Nación cerró en $1.540 para la venta en el mercado oficial, mientras que el dólar informal o "blue" finalizó en $1.550. Aunque la brecha cambiaria se mantiene comprimida en niveles mínimos históricos, el piso nominal de la divisa consolida un impacto directo sobre la estructura de costos de los bienes de consumo.
En paralelo, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) publicado por el Banco Central —que reúne las proyecciones de 33 consultoras privadas— estimó una inflación del 1,9% para septiembre y una proyección acumulada del 30% anual para el cierre del año. Pese a representar un descenso respecto a los indicadores de 2023, la estabilización de los precios no implicó una rebaja en el costo de vida acumulado.
La brecha entre ingresos y canasta básica
El principal factor de presión financiera sobre los hogares reside en el deterioro del poder adquisitivo. Según datos oficiales del INDEC correspondientes al primer semestre de 2026, la tasa de pobreza ascendió al 32,3%, afectando a cerca de 15 millones de personas y revirtiendo la contracción previa que había ubicado el indicador en el 28% hacia fines de 2025.
La razón de este incremento obedece al descalce entre la evolución salarial y el costo de vida: en el mismo período, los ingresos registraron un incremento del 11,5%, frente a subas del 19,6% en la Canasta Básica Total (CBT) y del 21,4% en la Canasta Básica Alimentaria (CBA).
Radiografía de las canastas e ingresos mínimos
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Canasta Básica Total (Familia tipo de 4 integrantes): Se requieren $1.605.497 mensuales para no quedar encuadrado bajo la línea de pobreza.
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Canasta Básica Alimentaria: Se fijó en $726.469 para cubrir el umbral de indigencia.
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Salario Mínimo, Vital y Móvil: Fijado en $391.200 para el mes de octubre, un monto que logra cubrir únicamente el 24,4% del costo total de la canasta familiar.
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Jubilaciones: Frente a una canasta básica para la tercera edad estimada en $2.090.646, el haber mínimo se ubica en $505.748.
Caída de la actividad y endeudamiento para consumo
La pérdida de capacidad de compra impacta directamente en el nivel de actividad económica general, que registró una contracción del 2,9% en julio, constituyendo la retracción más pronunciada de los últimos años. Este panorama lleva a las firmas de análisis a señalar la entrada en una fase de recesión técnica, al contabilizarse dos trimestres consecutivos de caída del producto.
Con tarifas de servicios públicos ajustadas con incrementos acumulados relevantes y salarios rezagados respecto de la inflación en alimentos, los hogares han recurrido de forma sistemática a herramientas de financiamiento extraordinarias. Datos del Centro de Almaceneros indican que durante el mes de septiembre, el 28,5% de los hogares debió solicitar dinero prestado o recurrir a crédito exclusivamente para la adquisición de alimentos.