ECONOMIA
8 de junio de 2026
El asado cambió de bandera: por qué la carne de Brasil ya inunda las carnicerías y cómo afecta a tu bolsillo
Las importaciones pasaron de 1.000 a 15.000 toneladas al mes y algunos cortes top ya se consiguen un 25% más baratos. Radiografía de una paradoja bien argentina: comer carne importada mientras el campo exporta a precios récord.
El paisaje de las carnicerías y supermercados argentinos está cambiando de manera drástica. Lo que hasta hace unos meses parecía una excentricidad o una rareza de góndola, hoy es una realidad cotidiana: la carne vacuna importada de Brasil gana terreno a paso firme y ya representa cerca del 7% del consumo mensual en el país, con proyecciones de alcanzar el 10% en el corto plazo.
La razón detrás de este desembarco masivo no es el cambio de gusto de los consumidores, sino una pura ecuación de bolsillo. Los frigoríficos brasileños lograron perforar los mostradores locales gracias a una ventaja competitiva clave: precios hasta un 25% más bajos en cortes de alta demanda.
Para un consumidor golpeado por la inflación, la diferencia es imposible de ignorar. En las cadenas que ya comercializan el producto brasileño, la brecha de precios se hace notar especialmente en los cortes más buscados:
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Lomo: Mientras que el kilo de producción nacional ronda los $30.000, el lomo importado de Brasil se consigue a $23.400.
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Tapa de Asado: Se ubica en el eje de los $12.000, un valor que presiona a la baja al resto del mercado.
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Otros cortes: Vacío y asado tradicional también empiezan a mostrar rebajas similares en góndola.
Los especialistas explican que este fenómeno se da porque el valor del novillo en Brasil (medido en dólares) está un 15% por debajo del argentino. A esto se suma que el gigante vecino necesita colocar stock de manera urgente debido a las trabas comerciales que hoy enfrenta en mercados clave como China y Estados Unidos.
El ingreso de carne brasileña también viene a tapar un bache de la oferta interna. Históricamente, Argentina producía entre 65 y 70 kilos de carne por habitante. Sin embargo, en el último año la producción local cayó a niveles cercanos a los 60 kilos por habitante, dejando una demanda interna insatisfecha.
A la par de este fenómeno, se produce una paradoja económica típicamente argentina. Mientras los ciudadanos consumen carne brasileña barata, el sector exportador local camina hacia un récord histórico en el ingreso de divisas.
Aunque el volumen de toneladas exportadas por Argentina cayó (un 26,7% abajo), el precio internacional de la carne premium local vuela por las nubes. En abril, el precio promedio de exportación tocó los u$s6.900 por tonelada (un 38% más que el año anterior).
El nuevo mapa del negocio ganadero quedó dibujado: Argentina exporta su carne premium a los mercados más exigentes del mundo a precios récord, mientras los consumidores locales alivian el bolsillo llenando la parrilla con cortes importados del principal socio del Mercosur.
