8 de abril de 2026
Financial Times: "El Armagedón fue cancelado... por ahora"
La interrupción de las hostilidades generó expectativas sobre la posibilidad de una paz duradera, aunque persisten dudas respecto a la disposición de las partes para negociar el control del Estrecho de Hormuz
La amenaza de una guerra total en el Golfo Pérsico pareció inminente, pero la declaración de un cese al fuego de dos semanas ha traído un respiro temporal. Para Gideon Rachman -columnista jefe de asuntos exteriores del Financial Times- la perspectiva de un "Armagedón" se ha apartado, aunque deja abierta la duda de si esta tregua será el primer paso hacia una paz estable o solo una pausa en una escalada inevitable. "El Armagedón fue cancelado... al menos, por ahora", remarcó el analista.
Rachman advirtió que el acuerdo representa alivio solo momentáneo para Oriente Medio y Europa, donde la incertidumbre persiste sobre la capacidad de Estados Unidos e Irán de contener la hostilidad. Tanto el presidente Donald Trump como el régimen iraní tienen incentivos claros para evitar un conflicto largo: Trump busca eludir un desgaste económico y político interno, mientras que Irán persigue el cese de los bombardeos.
El especialista señaló que ambos actores apelan a victorias simbólicas. La "supervivencia" del régimen iraní, capaz de mostrar resistencia, convive con la narrativa estadounidense de haber devastado la capacidad militar persa y reabierto el Estrecho de Hormuz.
Financial Times subrayó que la fase de negociaciones de paz plantea desafíos inmediatos. El Estrecho de Hormuz será un eje central en los diálogos: Irán, de acuerdo a Rachman, busca aprovechar este punto estratégico por donde cruza "20% de las exportaciones mundiales de petróleo", intentando imponer un sistema de peajes. Esa reivindicación no solo garantizaría a Teherán ingresos potencialmente transformadores, sino que le otorgaría "una fuente permanente de influencia sobre sus vecinos y los importadores globales de petróleo y gas".
Sin embargo, ese planteo parece inviable para Estados Unidos y sus aliados del Golfo, para quienes aceptar una "caseta de peaje" iraní sería ceder influencia geoestratégica. El analista planteó dos escenarios posibles: Irán tendrá que ceder, o bien surgiría "algún tipo de compromiso ambiguo".
Según Rachman, el núcleo de la negociación gira en torno al control del Estrecho y el reclamo iraní de reparaciones por los daños a su infraestructura. Teherán exige compensaciones, pero Washington rechaza de plano la admisión de culpa.
El factor del restablecimiento o garantía de paz también aparece condicionado. "Irán quiere alguna garantía de que la guerra no reiniciará a voluntad de Estados Unidos e Israel", pero ambos países supeditan toda garantía a ciertos comportamientos iraníes, incluyendo la gestión del Estrecho, la política de rearme y "el destino del programa nuclear iraní".
Los estadounidenses, recalcó la publicación, exigen el fin definitivo del enriquecimiento de uranio por parte de Irán y clarificaciones sobre el paradero de los actuales stocks altamente enriquecidos, temas que según Rachman ya causaron el fracaso de negociaciones previas. "No está claro si semanas de enfrentamientos cambiaron la postura de alguna de las partes", advirtió.
La conformación de las delegaciones negociadoras introduce otra capa de incertidumbre: a diferencia de décadas pasadas, cuando en las rondas nucleares participaron potencias europeas, Rusia y China, el presente escenario se limita a Estados Unidos e Irán, con Pakistán como anfitrión de las conversaciones en Islamabad.
La propia representación en ambas partes añade interrogantes. Sobre el lado estadounidense, la confianza de Trump en el enviado especial Steve Witkoff y en Jared Kushner resulta polémica tras los "errores" reconocidos en previas negociaciones. En Irán, los recientes ataques dejaron vacantes en la cúpula y la figura del nuevo líder supremo brilla por su ausencia.
No existe ninguna garantía de que estos dilemas se resuelvan de forma rápida, insistió Rachman, pero al menos, por el momento, "el mundo discute cómo cimentar un alto el fuego, no cómo profundizar la destrucción".
