INTERNACIONALES
24 de marzo de 2026
Rodrigo Paz responde entre líneas a José Antonio Kast:
En el día de conmemoración por la pérdida del mar, eje de la disputa con Chile, el presidente boliviano habló sobre la importancia de la integración regional y dijo que "el futuro es siempre mejor"
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, hizo alusión a la relación con Chile, doce días después de que el presidente José Antonio Kast ordenara reforzar el control migratorio en la frontera entre ambos países mediante la construcción de "barreras físicas" y una mayor presencia militar.
"Nosotros no hacemos zanjas, nosotros hacemos puentes de la integración para unificar esas cinco naciones que están en torno a Bolivia", señaló Paz en un acto en la localidad de Puerto Quijarro (Santa Cruz), durante un acto conmemorativo del Día del Mar en Bolivia, que recuerda la Guerra del Pacífico (1879-1883) que se libró con Chile y condenó al país a la mediterraneidad desde finales del siglo XIX.
"Chile nos hizo daño", agregó Paz en relación a las consecuencias de ese conflicto bélico y luego destacó: "No recordamos para quedarnos en el pasado; nuestra memoria sirve para entender el pasado, pero significa mucho más para entender cuál es nuestro futuro (�) siempre hay un mejor futuro".
Posteriormente, Paz aludió al expresidente Evo Morales (2006-2019) y cuestionó la demanda marítima que interpuso contra Chile ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en 2013 para obligar a ese país a negociar una salida soberana al mar. "Nunca más en Bolivia un político puede usar la causa del mar para sus intereses personales, para tener un poco más de popularidad en Bolivia", afirmó.
Estas declaraciones se dan luego de la polémica por el Plan Escudo Fronterizo del presidente Kast con el que reforzará el control migratorio en la frontera norte, con Perú y Bolivia, mediante la construcción de muros, la apertura de zanjas y una mayor presencia policial y militar.
La estrategia fue aprobada mediante decreto inmediatamente después de la posesión de Kast el 11 de marzo, evento al que Paz asistió en el marco del inicio de una nueva relación con Chile. Desde entonces, Bolivia no emitió ningún pronunciamiento oficial y solo el canciller había hecho referencia al tema consultado por periodistas: dijo que no afectaría las nuevas relaciones bilaterales porque éstas se basan en "principios de buena fe".
El silencio institucional sobre la situación en la frontera coincidió con la decisión gubernamental de suspender los desfiles escolares por el Día del Mar que se celebra cada 23 de marzo. Esta determinación generó posiciones encontradas entre quienes consideran que los desfiles son una "apología de la derrota" y quienes creen que reivindican la memoria histórica.
"El Día del Mar no es para intoxicar a las nuevas generaciones, es para que mantengan en la memoria la injusticia y, así, seguir luchando por la reivindicación y el fin educativo de transmitir a las nuevas generaciones esos valores", escribió el docente y doctor en Historia de América, Fernando Cajías.
Las relaciones entre Chile y Bolivia han sido históricamente tensas a raíz del conflicto marítimo. Ambos países no tienen relaciones diplomáticas plenas desde 1978 pese a compartir más de 800 kilómetros de frontera y una infinidad de asuntos en común.
La distancia entre ambos países se profundizó en los últimos años por dos demandas internacionales ante la CIJ: la marítima que presentó Bolivia (2013) y la de las aguas del Silala que interpuso Chile (2016).
A pesar de estas diferencias, ambas naciones mantuvieron una relación pragmática para la gestión de asuntos comunes, en materia comercial y fronteriza principalmente.
Con el cambio de gobierno en las dos naciones, hay expectativa de una nueva etapa en el diálogo bilateral. Paz y Kast han manifestado su voluntad de restablecer la diplomacia y avanzar en una agenda común basada en la cooperación y la confianza mutua.
Sin embargo, las polémicas recientes sobre el control fronterizo y la suspensión de algunos actos conmemorativos de la Guerra del Pacífico, sugieren que uno de los desafíos para el Gobierno de Paz será avanzar hacia una nueva etapa de relacionamiento, pero sin reabrir conflictos del pasado, en un país donde la pérdida del mar constituye un asunto de gran sensibilidad histórica y social.
