SOCIEDAD
1 de noviembre de 2026
¿Qué pasó con el puchero? El plato que alimentó a generaciones y hoy se extraña en las mesas sanjuaninas
De ser la comida más económica y rendidora en la cocina de nuestros viejos a convertirse en un recuerdo de antaño. Cómo la salchicha con fideos y las hamburguesas desplazaron a los sabores tradicionales que marcaban la mesa familiar.
En las décadas pasadas, si había un plato firme y bien federal en la mesa de los argentinos, era el famoso pucherito. En esos momentos era la opción más económica para parar la olla, y los viejos sabios solían repetir el proverbio del "pucherito de cada día".

Había dos variantes clásicas: el de gallina y el más común, el de carne vacuna. La receta para cuatro personas no fallaba: medio kilo de carne de vaca, medio kilo de hueso para darle sustancia y toda la verdura del puesto de la esquina papas, camote, choclo, pimiento, zanahoria y un buen trozo de zapallo. Una comida riquísima, contundente y al alcance de cualquier bolsillo.
Hoy, en la actualidad, comer un buen puchero es algo rarísimo en la mesa de los sanjuaninos. Poquito a poco, aquellas ollas hirviendo durante horas se fueron apagando y las terminamos cambiando por las salchichas con fideos, las hamburguesas y el delivery rápido. Y ahí es donde aparece la pregunta inevitable: ¿qué pasó con nuestras comidas tradicionales?

Se hace agua la boca de solo recordar platos entrañables como el tomaticán bien casero, la sopita seca, los guisos abundantes o las albóndigas al tuco. Sabores que nos transportan directamente a esos años donde nuestros viejos se las ingeniaban para alimentar a familias numerosas como en mi casa, donde éramos siete hermanos en la mesa y donde no faltaba el queso de pata para "estar fuertes".
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Esas queridas comidas de antaño no solo alimentaban la panza; unían a la familia alrededor de la mesa. En tiempos donde el ritmo de vida apremia y la cultura de lo ultraprocesado le ganó la pulseada al mercado de barrio, recuperar esas recetas es también rescatar una parte fundamental de nuestra identidad sanjuanina.