ALERTA !!!!!
28 de octubre de 2026
El fantasma de El Niño vuelve a San Juan: los problemas que se vienen y cómo nos preparan en los barrios
Pasamos de rogar por una gota de agua a temerle a las tormentas fuertes. Qué dice el pronóstico, cuáles son los puntos críticos en nuestra provincia y qué tenemos que tener en cuenta en casa.
Nos pasamos los últimos años sufriendo la escasez, mirando con bronca y preocupación cómo el agua escaseaba en las acequias y los ríos bajaban con un hilito. Pero el clima cambió de golpe el tablero, y ahora la gran preocupación en San Juan es la llegada firme del fenómeno de El Niño.
La transición hacia este ciclo de más humedad y precipitaciones ya se empieza a notar, pero los especialistas advierten que el momento más picante del temporal se sentirá en los meses de verano. El combo es conocido: tormentas intensas en poco tiempo, calor pesado y el acumulado de nieve de la cordillera que empieza a derretirse.
¿Por dónde viene la mano y qué nos puede pasar?
Si miramos hacia nuestra zona y los departamentos del Gran San Juan, los dolores de cabeza de siempre vuelven a estar en la mira:
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Zanjones y crecidas imprevistas: Con tormentas fuertes, los cauces secos que por años sirvieron de basural o picada se llenan en minutos. El agua baja con furia desde los cerros y pone en alerta a los vecinos que viven cerca de zonas vulnerables.
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Calles convertidas en ríos: A nadie le sorprende que, con un par de horas de lluvia intensa, las cunetas y desagües rebalsen en los barrios. El agua junta mugre, bolsas y hojas, tapando los desagües y metiéndose donde no debe.
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El agua potable turbia: Un clásico de los temporales grandes en San Juan es que el río arrastre tanto sedimento que las plantas potabilizadoras tengan que frenar o bajar el ritmo, lo que termina generando cortes o baja presión en las canillas de la zona.
¿Qué se está haciendo y qué podemos hacer nosotros?
Desde los municipios y Protección Civil ya empezaron las tareas de limpieza de colectores y canales de riego para evitar que nos agarren desprevenidos. Sin embargo, los que vivimos acá sabemos que la prevención arranca por casa.
Darle una buena limpiada a los techos, revisar que los desagües no estén tapados con escombros o botellas, y evitar sacar la basura a la calle si anuncian tormenta son pequeños grandes gestos para evitar dolores de cabeza mayores cuando el agua empiece a golpear la puerta.