MOVIMIENTO SISMICO
1 de septiembre de 2026
¿Está San Juan preparado si hoy ocurriera un gran terremoto?
Un repaso por el mapa de vulnerabilidad de la provincia, el estado del parque edilicio tras el 18J y los retos pendientes frente a la máxima zona de riesgo sísmico del país.
San Juan habita sobre una certeza geológica: la tierra se mueve y se seguirá moviendose. Ubicada en la Zona 4 (Peligro Muy Alto) del mapa sísmico del INPRES, la provincia comparte junto con Mendoza el estándar de riesgo más elevado de la Argentina. Sin embargo, a diferencia de otras regiones del mundo, la tragedia de 1944 transformó a la provincia en una escuela viva de la ingeniería sismorresistente.
Frente a un evento de gran magnitud, el comportamiento del suelo y de las construcciones no es una incógnita total. La experiencia acumulada y la prueba de fuego del último gran sismo del 18 de enero de 2021 (6.4°) dejaron un diagnóstico claro sobre en qué estado se encuentra la infraestructura sanjuanina.
Los tres pilares de la fortaleza sanjuanina
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Normativa inflexible de edificación: Ninguna obra formal se levanta en el Gran San Juan sin cumplir los requisitos del Código de Edificación Sismorresistente. Las estructuras de hormigón armado y mampostería encadenada están diseñadas para flexionar y absorber la energía sin colapsar.
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Erradicación de la precariedad urbana: En las últimas dos décadas, la entrega continua de barrios del IPV permitió retirar miles de familias de viviendas de adobe o quincha en Rawson, Chimbas, Pocito y Rivadavia, trasladándolas a casas de mampostería segura.
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Cultura del protocolo incorporada: Las escuelas, organismos públicos y municipios mantienen capacitaciones constantes. El sanjuanino promedio sabe qué hacer durante la aceleración inicial y cómo evacuar hacia las zonas de seguridad.
El mapa del riesgo: ¿Dónde están los puntos débiles?
Aunque la zona metropolitana cuenta con un nivel de resistencia estructural superior al 85%, existen vulnerabilidades puntuales que las áreas de Protección Civil y los municipios monitorean:
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Construcciones rurales y antiguas: En departamentos alejados como Caucete, Sarmiento o Pocito, aún persisten casonas antiguas o puesteros de cordillera levantados en adobe o sin dirección técnica formal.
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Servicios e infraestructura de red: Tras un sacudón violento, los cortes preventivos de energía eléctrica son inmediatos. Las cañerías rígidas de agua o las rutas pueden sufrir desplazamientos o grietas por licuefacción del terreno (como ocurrió en la Ruta 40 en 2021).
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Ampliaciones clandestinas: Construcciones domiciliarias realizadas sin planos aprobados ni inspección municipal representan el mayor peligro individual dentro de los barrios urbanos.
El veredicto técnico
Si ocurriera un desastre de dimensiones históricas, la infraestructura de San Juan está preparada para evitar colapsos masivos y salvar vidas, que es el objetivo primordial de la ingeniería sísmica. La provincia no es invulnerable al daño material ni a los cortes de servicios, pero es, sin duda, el territorio mejor equipado de la región para ponerse de pie tras un simbronazo.